Cultivado a 1.800 metros sobre el nivel del mar en la vereda Calibío, Popayán (Colombia), este café nace en FEDAR (Fundación para la Estimulación en el Desarrollo y las Artes), un centro educativo y terapéutico que acompaña a personas con discapacidad cognitiva, promoviendo su autonomía a través de la agricultura, el arte y los oficios.
Cada taza es el resultado del trabajo y la dedicación de los jóvenes que hacen parte de este proyecto. Ellos participan en cada etapa del proceso: desde el cultivo, la cosecha y el secado, hasta la trilla, la tostión y la comercialización del café. Todo se realiza siguiendo altos estándares de calidad que han permitido que este café sea reconocido como un café de especialidad.
Esperamos que disfrutes este café tanto como nosotros. Detrás de cada grano hay una historia de esfuerzo, aprendizaje e inclusión, pero, sobre todo, hay un café excepcional, producido con dedicación y pensado para ofrecer una taza de la más alta calidad.